EL DUELO EN NIÑOS/AS Y ADOLESCENTES: ACOMPAÑANDO EN LA MUERTE, EDUCANDO EN LA VIDA.

EL DUELO EN NIÑOS/AS Y ADOLESCENTES: ACOMPAÑANDO EN LA MUERTE, EDUCANDO EN LA VIDA.

Hoy nuestra reflexión nos acerca a la muerte y el duelo, tema muy importante en el desarrollo psico-emocional de cualquier persona y por ende, en la etapa evolutiva sobre la que vamos a centrarnos, la población infanto-juvenil.

Con la introducción del concepto de Inteligencia Emocional en las organizaciones, la escuela empieza a introducir programas de inteligencia emocional y de desarrollo de competencias emocionales concretas (motivación, habilidades sociales, autoestima, control emocional…) en las aulas; si bien,  las emociones siempre habían tenido un espacio en las organizaciones educativas en los últimos años se comienzan a aplicar y a estudiar de un modo empírico.

El concepto de muerte y la pérdida han sido durante mucho tiempo los grandes desconocidos y olvidados a nivel emocional; quizás por las dudas, mitos y estrategias de ocultamiento y emociones asociados (tristeza, rabia, culpabilidad) que siempre sean generado en torno al tema; en esta etapa evolutiva tanto en las familias, como en las escuelas e incluso en el ámbito médico y social.

No obstante, la importancia del abordaje en los distintos contextos en los que se desarrollo el niño/a o adolescente es fundamental. En esta misma línea, Posch y Herrero (2003) aportan que “desde la escuela tendría que existir el abordaje de la pérdida y el duelo, como algo con lo que el/la niño/a y/o adolescente tendrán que lidiar en un futuro próximo (…) Así pues, educar para la muerte es educar para la vida”

En nuestra práctica profesional muchas veces las familias y otros/as profesionales educativos, nos realizan preguntas sobre como abordar la muerte y el duelo en población infanto-juvenil, así este artículo pretende ser una reflexión y un acercamiento a aspectos relacionados con el duelo y la muerte en la infancia y la adolescencia. De este modo, haremos un recorrido por: la definición del duelo, las fases del duelo, los mitos sobre la muerte, la comprensión evolutiva del duelo y la muerta en esta etapa y los cuentos como metáforas para acercarnos a la muerte.

¿Qué es el duelo?

Neimeyer (2002) define el duelo como “cualquier experiencia de desposeimiento de una figura u objeto del que no deseamos separarnos, es decir, quedar privado de algo que se ha tenido”; por lo tanto podríamos incluir dentro de la categoría de  pérdida la de una amistad, un objeto material, una etapa evolutiva…; en este artículo hablaremos de aspectos relacionados con la muerte de una persona, si bien algunos aspectos sería fácilmente extrapolables a cualquier otra pérdida.

Tizón (2004) describe el proceso de duelo como “el conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto en duelo, estaba psicosocialmente vinculado”.

Sin embargo este proceso puede tener distinto impacto psicológico atendiendo a distintas variables y sin duda por la relación establecida con la persona fallecida; en este sentido, Peiró lo define claramente tal y como reproducimos a continuación “el duelo o aflicción ante una pérdida es mayor y más intenso cuando la pérdida es de personas con las que se ha tenido un vínculo emocional profundo, y es la pérdida de un ser querido la experiencia más dolorosa sobre todo cuando su causa ha sido la muerte”

¿Cuáles son las fases más frecuentes en el proceso de duelo?

Diversos autores, entre los que se encuentran, KUBLER-ROSS, BOWLBY, WEISSMAN… han descrito las fases más frecuentes en el duelo, a continuación recogeremos una posible clasificación que diferencia las siguientes etapas:

  1. CHOQUE O EMBOTAMIENTO: cuya duración oscila entre varias horas y una semana; y sus síntomas más frecuentes son aturdimiento, sensación de vacío, calma paradójica y crisis emocionales.
  2. NEGACIÓN Y AISLAMIENTO: marcada por pensamientos como “esto no es verdad”, “esto no me puede ser pasando a mí”.
  3. IRA: que suele comenzar a las dos o tres semanas de la pérdida marcada por la agresividad y reproches al entorno más inmediato, así cómo irritabilidad. Son frecuentes pensamientos como “¿Por qué yo?”; “¿Por qué a mi?”, ¿Por qué me has dejado?.
  4. PACTO O REGATEO: etapa en la que los pensamientos se dirigen al regateo o pacto con la muerte como “un año más tan solo, es lo que te pido”, “si vuelve, prometo…”
  5. DEPRESIÓN-DESORGANIZACIÓN-DESESPERANZA: es frecuente que se manifieste desde un mes a varios meses después de la pérdida. Las manifestaciones más frecuentes son: el llanto desconsolado, la pérdida de funcionalidad, desasosiego, recuerdos frecuentes…
  6. ACEPTACIÓN: Es la fase del reconocimiento de lo obvio.
  7. SEPARACIÓN- RESOLUCIÓN: Fase de despedida de la persona desaparecida aunque a veces es frecuente mantener la esperanza de recuperación, a sabiendas que es imposible.
  8. RECUPERACIÓN: poco a poco se produce una vuelta progresiva a la funcionalidad.
  9. REVINCULACIÓN: etapa marcada por el establecimiento de nuevos vínculos.

A lo largo de este proceso, se manifiestan estados emocionales como la conmoción de la primera fase, la negación de la segunda, para encontrarnos con la rabia de la tercera y la culpa en la cuarta, que dejan paso a la tristeza de la quinta.

¿Existen diferencias en el duelo dependiendo de la edad?

Está claro que existen diferencias en la vivencia del duelo dependiendo de la etapa evolutiva, en este artículo nos centraremos la infancia y la adolescencia. De este modo, Bowlby indica que desde los 6 meses ha observado manifestaciones de duelo, además indica que un duelo no se resuelve definitivamente y crea una vulnerabilidad para futuras pérdidas.

Santamaría además de enfatizar la importancia del momento evolutivo comenta otros factores, que reproducimos a continuación “el factor personal, sus características psicológicas, su consistencia y estabilidad emocional, si está o no está pasando por un momento de miedos evolutivos, si es o no un niño muy dependiente del adulto…Todo esto condiciona la manera de entender la muerte. No solo la manera de entenderla, sino también la capacidad de poder enfrentarse a lo sucedido”.

A continuación introducimos unas ideas básicas de cada etapa evolutiva:

Primera etapa: menos de 3 años.

Estamos en la etapa de desarrollo de la inteligencia sensomotriz, por lo tanto carecen de la percepción de tiempo y espacio, no comprenden qué significa el concepto muerte y sus consecuencias.

Desde los 6 y 8 meses tienen adquirida la noción de permanencia del objeto, diferenciando por completo el rostro de su madre o cuidadora con el resto de las personas. La pérdida de esta figura protectora, provoca sensación de abandono, dicha ausencia le ocasiona sentimientos y emociones como abandono, indefensión y desprotección que se manifiestan en conductas como: búsqueda de la figura protectora, llantos inconsolables, alteración del sueño, problemas en la alimentación, irascibilidad, rabietas…

Entre los 2 y 3 años, la pérdida de una persona significativa, provoca que surjan sentimientos de abandono y miedo, desasosiego, llantos, intranquilidad, inseguridad, desapego, irritabilidad incluso rechazo hacia otros cuidadores y retroceso en el aprendizaje.

Segunda etapa: entre los 3 y los 7 años.

En esta fase entienden la muerte como algo reversible, temporal e impersonal. Cuando les sucede primero sienten la ausencia de la persona querida y después abandono y desprotección, lo que les genera sentimientos de dolor y ansiedad.

Las emociones más frecuentes en esta etapa serían: sentimientos de abandono, miedo, incomprensión, rechazo, tristeza, culpabilidad, ansiedad por separación, rabia, enfado…esto pueden generar en distintas manifestaciones como trastornos en alimentación, enuresis, retroceso en el desarrollo evolutivo, pesadillas frecuentes, desinterés por nuevas actividades…

Una vez más el acompañamiento de la familia y compartir el dolor con los demás, así como facilitar espacios para expresar sus sentimientos es fundamental.

Tercera etapa: entre los 7 años y los 12 años.

 

A partir de los 6 o 7 años, comienzan a entender el concepto de muerte, pero les cuesta entender que ellos/as pueden perder a una persona querida, concepto que pasen a comprender a partir de los 8 o 9 años cuando superan el concepto de reversibilidad.

La culpabilidad es un rasgo muy común que se da en este grupo de edad, así como el rechazo, la rabia y la falta de aceptación por la pérdida; esto deriva en determinadas conductas como: agresividad, violencia, pesadillas nocturnas, falta de concentración, insociabilidad, irritabilidad y muchos sentimientos de culpabilidad hacia si mismo o hacia la persona fallecida por haberse muerto, así como terrores nocturnos.

 

Adolescencia

En esta etapa, la pérdida de un ser querido tiene un impacto emocional muy intenso; si bien es probable que algunos adolescentes no muestren sus emociones o se comporten con indiferencia, que no es más que un modo de afrontar la pérdida y rechazar lo ocurrido. Con dicha estrategia lo que están haciendo, es postergar el enfrentarse con la realidad y aplazar el duelo.

En esta fase en la que se vivencian intensamente las culpabilidades, las preguntas y respuestas son necesarias para entender lo ocurrido. En esta fase se hace importante vivir el duelo en familia, respetar el dolor y distinta manera de expresarlo y compartir sentimientos.

¿Cómo dar la mala noticia?

 

Una de las principales preguntas que plantean las familias y otros educadores es cómo debe darse la noticia a un/a niño/a de la muerte de una persona significativa para él/ella. Además, el modo de dar la noticia de la pérdida, se convierte en un factor de protección y prevención, para la próxima elaboración de las fases del duelo.

En este sentido los autores Poch y Herrero recomiendan:

 

  • ¿Quién? Preferiblemente padres o familiares cercanos, alguien con quien los/as niños/as se sientan seguros y confiados.
  • ¿Cuándo? Lo antes posible, pues postergar la noticia dará lugar a fantasías en niños/as y adolescentes que pueden empeorar la situación que tienen que afrontar.
  • ¿Dónde? En un lugar tranquilo y silencioso, un lugar seguro y conocido para el niño/a.
  • ¿Cómo y qué decir? Hay que utilizar un contacto físico adecuado. Adaptar la información que damos a la edad del niño/a, explicándole lo que ha pasado. Deben evitarse expresiones del tipo “se ha ido de viaje o está en el cielo (puede producir un sentimiento de abandono y de incomprensión), Dios lo ha querido así (le puede hacer pensar que Dios es el responsable), murió durmiendo (pudiendo desarrollar miedo a morir) o estaba enfermo (puede concluir que cualquier enfermedad puede llevar a la muerte). Sin eufemismos, demasiados detalles, ni explicaciones abstractas.

Otros aspectos útiles de cara a abordar el tema, podría ser:

  • Escuchar y respetar las ideas que tiene sobre la muerte, hablar con los niños/as de las mismas pero respetando los momentos en los que los/as niños/as y adolescentes quieren hablar del tema; ello nos indicará a los adultos cuando están preparados para hablar del tema y a qué nivel de profundidad,
  • Responder a las preguntas que plantean sobre la muerte con un lenguaje claro y sencillo, respuestas breves y sencillas, adaptado a  su edad y proporcionando información veraz.
  • En lo relativo a los ritos funerarios, explicarles previamente la situación y acompañarles en aquello que quieran hacer, si después de nuestras explicaciones desean participar en determinados ritos potenciar su participación voluntaria evitando las prohibiciones y engaños.
  • Es importante buscar una figura significativa que garantice todas las atenciones necesarias mientras los padres/madres no puedan asumir sus responsabilidades.
  • Mantener las rutinas que los/as niños/a y adolescentes asumían en su vida diaria.

¿Existen mitos en torno al duelo en los/as niños/as?

Existen mitos en torno al sufrimiento que predisponen a los educadores/as a ciertas creencias y comportamientos, que pueden tener su incidencia en el acompañamiento del duelo en niños/as y adolescentes. Recogeremos algunos de los mitos que en 1999 establecen Adams D, Corr Ch, Daves B y Deveau contraponiéndolos a otras ideas estudiadas que desmontan dichos mitos.

Mitos Reflexiones empíricas
Los/as niños/as no sufren Los/as niños/as muestran distintas grados de sufrimiento y emociones negativas asociadas a la pérdida.
El duelo en los niños/as no provoca un sufrimiento tan profundo como en los adultos. Los/as niños/as y adolescentes expresan su duelo de forma diferente a los adultos y muestran distinto grado de sufrimiento.
Los/as niños/as cuentan con suerte, porque son tan jóvenes que no entienden sobre la muerte. Los/as niños/as y adolescentes son vulnerables y pueden tener desventajas cuando están en duelo.
Los/as niños/as deben ser protegidos del dolor y del sufrimiento que la muerte lleva con el fin de mantener su inocencia infantil. Los/as niños/as no pueden ser protegidos de la muerte, incluso será un aprendizaje fundamental para su desarrollo posterior.
Dada su juventud y resiliencia son capaces de olvidar fácilmente a la persona fallecida, resolver el duelo rápidamente y seguir con sus vidas. Existen diferencias significativas, algunos/as niños/as olvidan con facilidad y otros recuerdan.
Cuando se consideran como grupo, los/as niños/as y adolescentes entienden, experimentan y expresan el duelo de la misma manera. El duelo en niños/as y adolescentes es distinto a las diferentes edades, en cuánto a comprensión, experiencia y expresión.

Libros y cuentos útiles para trabajar el tema

El empleo de cuentos y libros sobre el tema, nos parece una magnifica herramienta metafórica, para comunicarnos con los/as niños/as y adolescentes y favorecer la expresión de preguntas y mitos de la muerte y la pérdida en dichas etapas.

Lejos de realizar una revisión exhaustiva y demasiado amplia proponemos una serie de libros con los que hemos trabajado y puede ser de utilidad para otros/as educadores.

Título: Como todo lo que naceAutores: Elisabeth Brami y Tom Schamp

Editorial: Kókinos

Categoría: Cuento ilustrado

Aborda el concepto de evolución y no permanencia de objetos vegetales y animales.Basicamente visual, para emplear a partir de los 5-6 años.
Título: Osito y su abuelo.Autores: Nigel Gray y Vanessa Cabban

Editorial: Timun Mas

Categoría: Cuento ilustrado

Su lectura manifiesta la relación afectiva con una figura significativa (un abuelo), la posterior enfermedad y muerte del mismo.A partir de los 7-8 años.
Título: RegalizAutora: Sylvia van Ommen

Editorial: Kókinos

Categoría: Cuento ilustrado

Este libro trata de mostrar una conversación entre dos amigos, que verbalizan las dudas que les plantea lo que se realiza en el cielo, invita a hablar de la muerte de un modo lúdico. A partir de los 7-8 años.
Título: Non é facil, pequeño esquío.Autores: Elisa Ramón y Rosa Osuna.

Editorial: Kalandraka

Categoría: Cuento ilustrado

Este libro realiza un acercamiento al proceso de duelo en una persona significativa, se inicia después de la muerte de su madre. Proporciona un recorrido básico pero de una calidad estupenda sobre las emociones y alguna de las fases implicadas en el duelo.A partir de los 8-9 años.
Título: ¿Qué viene después de mil? Cuento ilustrado sobre la muerteAutora: Anette Bley

Editorial: Takatuka

Categoría: cuento ilustrado.

Aborda la muerte de una persona significativa. A partir de los 7-8 años.
Título: Esto no es justo.Autor: Sally Nicholls

Editorial: Salamandra

Categoría: libro

El tema del libro es la preparación de la propia muerte de un niño con leucemia. Extraordinariamente escrito. Se ha empleado con adolescentes a partir de 12 años.
Título: Antes de morirme.Autor: Jenny Downham

Editorial: Salamandra

Categoría: libro


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