Otoño

otoño

No estoy muy de acuerdo con esos pseudodiagnósticos que algunos colegas se empeñan en incorporar a la cultura popular, y soy muy crítico cuando escucho los consejos de cómo se puede afrontar el “síndrome postvacacional”, que casi se convierte en un privilegio con los tiempos que corren. No obstante, quizás en este otoño todos podamos compartir algunos de los síntomas que detallan aquellos que tratan de estudiar esta patología.

Se cierne ante nosotros una borrasca de palabras casi desconocidas hace un tiempo: rescate, prima de riesgo, recortes, sacrificios… Y como las hojas que comienzan a caer lentamente de los árboles, las noticias desalentadoras inundan las conversaciones en las plazas y calles de nuestras ciudades.

No existe un paraguas lo suficientemente amplio para afrontar el otoño que nos espera, pero si reflexionamos un poco, podemos concluir que hay ciertas cuestiones que no dependen de nosotros, y deberíamos colocarlas en el lugar que le corresponden; pero hay otras que efectivamente sí dependen de lo que nosotros hagamos, y ahí deberíamos centrar nuestro empeño.

Un paraguas que depende de muchos de nosotros y que podríamos abrir sin demasiadas dificultades es el de la solidaridad, el de apoyar al que más lo necesita en estos momentos, para ello bastaría acercarse o informarse de las necesidades existentes que hay en nuestro entorno, y simplemente aportar lo que esté en nuestra mano.

Vivimos inmersos en esa borrasca donde las malas noticias se agolpan ante nosotros y nos bloquean, dándonos la sensación de que no tenemos nada que hacer. No obstante, como cuando nos fijamos en un árbol que nos impide ver la profundidad del bosque, deberíamos hacer el esfuerzo de ver más allá.

¿Cómo podemos ver más allá del negro nubarrón que tenemos sobre nuestras cabezas? Se me ocurre que respondiendo a una sencilla pregunta. ¿Cuándo todo esto haya pasado, en qué lo notarás, qué será lo primero que observarás, cómo te darás cuenta? Quizás la respuesta a esta cuestión pueda dejarnos ver los primeros claros en el horizonte, y nos pueda mostrar que, efectivamente, tras el otoño y el invierno, llegará la primavera.

 

 

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Acerca de Proceso Psicología

Director de Proceso Psicología
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